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miércoles, 11 de agosto de 2010

Apunte Biográfico: Max Von Sydow

De la mano de Ingmar Bergman llega a la pantalla del Cine Club Tzolk'in uno de los actores más emblemáticos del cine internacional, el sueco Max Von Sydow quien ha participado en proyectos cinematográficos que son hoy pilares del séptimo arte, entre ellas El Séptimo Sello (que se proyectará este viernes a las 8:00 pm), El Exorcista, Los Tres Días del Cóndor, Dunas, Pelle el Conquistador y más recientemente Robin Hood junto a Russell Crowe.

Max Carl Adolf von Sydow (n. 10 de abril de 1929), ha sido nominado al premio Oscar, y es mejor conocido por sus trabajos con el ya mencionado Ingmar Bergman. Max von Sydow nació en Lund, Escania (Suecia) en una familia aristocrática sueca. Su padre, Carl Wilhelm von Sydow fue profesor de la Universidad de Lund y su madre la Friherrinna (Baronesa) Greta Rappe fue una maestra de escuela. El pequeño Max se mostró como un chico tranquilo y tímido.

Asistió al colegio católico de Lund y se habituó a hablar el alemán e inglés desde los nueve años. En el colegio, junto a algunos de sus compañeros, fundó una compañía de teatro amateur donde empezó a subirse al escenario. Después de cumplir el servicio militar, asistió al Teatro de Arte Dramático ("Dramaten") de Estocolmo, donde estudiaría interpretación desde 1948 hasta 1951 con otros ilustres futuros actores suecos como Lars Ekborg, Margaretha Krook o Ingrid Thulin. Durante su época en Dramaten hizo su debut en la gran pantalla de la mano del director Alf Sjöberg en la película Sólo una madre (Bara en mor, 1949), y Señorita Julia (Fröken Julie, 1951).
Encuentro con Bergman

Se trasladó a Malmö en 1955. Allí conoció al que sería su mentor a partir de entonces, Ingmar Bergman. Su primer trabajo juntos sería en una representación en el Teatro municipal de Malmo. Posteriormente trabajaría en cine con Bergman en películas como El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957), Fresas salvajes (Smultronstället, 1957) o El manantial de la doncella (Jungfrukällan, 1960). Fue en las películas que realizó con Bergman donde perfeccionaría su estilo, que lo haría destacado en su carrera. El actor sueco fue uno de los personajes más conocidos de la Arthouse.

Durante muchos años trabajó en el cine escandinavo y se resistió a las llamadas de sirena que venían desde Hollywood. Entre ellas, la de interpretar al Dr. No en la primera entrega de James Bond. No sería hasta 1965 cuando interpretaría a Jesús en la producción de George Stevens La historia más grande jamás contada. Este papel le catapultó directamente a ser uno de los actores más cotizados de Hollywood por lo que él su familia (su mujer Kerstin Olin y sus dos hijos, Claes and Henrik), se trasladarían a Los Ángeles.

Desde 1965, se convirtió en un actor regular en las producciones estadounidenses a la vez que participaría también en producciones suecas, como La hora del lobo y La vergüenza de Igmar Bergman o Los emigrantes de Jan Troell. En la década de 1970, interpretaría a uno de sus personajes más conocidos, el del Padre Merrin en El exorcista, papel que le valdría una nominación a los Globo de Oro. Se trasladó a Roma para aparecer en numerosas producciones italianas y allí entabló una gran amistad con Marcello Mastroianni.

En la década de 1980 actuó bajo la dirección de Woody Allen en Hannah y sus hermanas (1986) y con David Lynch en el film Dunas (1984). Pero el actor sueco no se olvidaría de los proyectos del viejo continente y así, se le pudo ver en una de sus mejores películas de la década, en el filme dirigido por el danés Bille August Pelle el conquistador, papel por el que conseguiría su única nominación a los Oscar, aparte de diferentes premios, tales como el Premio Bodil, el premio Felix, el premio Robert, y el premio Guldbagge.

Aparte de este reconocimiento, también obtuvo el premio del Instituto australiano de cine en la categoría de mejor actor con Padre (1989), el del Festival Internacional de Tokyo por El toque silencioso (1993) y tres premios Guldbagge por Hamsun, Katinka y Pelle el conquistador. En 1988, el actor dirigiría su primera película Katinka (Ved vejen, 1988), basada en una novela de Herman Bang. En 1996, se divorciaría de Christina Olin y se casaría con la cineasta francesa Catherine Brelet. A partir de entonces, von Sydow vive en París aunque no descarta desplazarse por algún proyecto interesante.




miércoles, 4 de agosto de 2010

Cine de Autor: Ingmar Bergman

Durante el mes de agosto estaremos recordando y celebrando el legado del gran cineasta sueco Ingmar Bergman. Les presentamos su biografía:

Ingmar Bergman (Uppsala, 14 de julio de 1918 - Fårö, (Gotland), 30 de julio de 2007) cineasta, guionista y escritor sueco, tanto de obras de teatro como de cine. Considerado uno de los directores de cine clave de la segunda mitad del siglo XX, para muchos es el director más importante de la cinematografía mundial.

Segundo hijo de un pastor luterano, Erik, y de Karin Åkerblom nació en Uppsala. El mundo metafísico de la religión influyó tanto en su niñez como en su adolescencia, su educación estuvo basada en los conceptos luteranos de "pecado, confesión, castigo, perdón y redención". «Casi toda nuestra educación estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos, y con Dios», escribe en sus memorias. Muchas de sus obras están inspiradas en esas relaciones. «Los castigos eran algo completamente natural, algo que jamás se cuestionaba. A veces eran rápidos y sencillos como bofetadas y azotes en las nalgas, pero también podían adoptar formas muy sofisticadas, perfeccionadas a lo largo de generaciones».

El ritual del castigo y otras anécdotas de su infancia aparecen escenificadas en una de sus mejores películas, Fanny y Alexander, donde Alexander es un niño de 10 años que tiene muchas cosas en común con el pequeño Bergman.

Progresivamente el joven Bergman buscó la forma de encauzar sus propios sentimientos y creencias independizándose cada vez más de los valores paternos a fin de buscar su propia identidad espiritual, pero, a lo largo de su vida, Bergman siempre mantuvo un canal abierto con su infancia.

A partir de los trece años estudió bachillerato en una escuela privada de Estocolmo, para luego licenciarse en Letras e Historia del Arte en la Universidad. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, ya distanciado de su familia, inició su carrera como ayudante de dirección en el Teatro de la Ópera Real de Estocolmo. Afortunadamente encontró en el teatro, y luego en el cine, los dos medios más apropiados para expresar su complejo mundo interior y su potencial creativo. No obstante, las imágenes y valores de su niñez que lo seguirían por el resto de su vida y la proximidad con el quehacer de su padre, lo habían sumergido en las cuestiones metafísicas: Dios, el Demonio, la muerte, la vida, el dolor y el amor.

El director falleció el 30 de julio de 2007 a los 89 años en la isla de Fårö, a la que se había retirado, el mismo día que falleció el director italiano Michelangelo Antonioni.

Dos dramaturgos, August Strindberg y, sobre todo, Frank Nicholas Petrosinov, le influyeron e introdujeron en un mundo donde se manifestaban los grandes temas que tanto lo atraían, cargados de una atmósfera dramática, agobiante y aun desesperanzada, lo que deja una profunda huella en el espíritu del joven Bergman y una marcada influencia en su obra artística.

Su narrativa visual suele ser deliberadamente lenta, con un montaje y una secuencia de planos mesurados, esto con el fin de lograr un suficiente tiempo de reflexión entre los espectadores, aun cuando ya estén "capturados" en la diégesis; sin embargo tal lentitud está (como en Andrei Tarkovsky) lejos de la monotonía merced a la carga del mensaje o a la excelente marcación actoral; otra característica de su estética fílmica es la limpieza de las imágenes.

Es recurrente el hecho de que en la mayor parte de la filmografía del realizador sueco, sus personajes son atravesados por los mismos caminos en que se internan. Se trata de trayectorias que los reconducen hacia sí mismos, hacia su propia alma, hacia su propia conciencia. Son recorridos íntimos, enigmáticos, que muchas veces se apoderan del espectador transportándolo a una experiencia estrictamente personal e inquietante, en la medida en que sus personajes realizan aquella trayectoria sobrecargada por un denso dramatismo, aquél que implica desnudar el alma humana en forma genérica.

Aquella trayectoria termina en algunos casos en la locura o en la muerte, en otros en un estado de gracia, un momento metafísico que permite a sus personajes comprender más de su realidad, una revelación que los iluminará y modificará el curso de sus vidas. En algunos casos les servirá para exorcizar, conjurar y dominar los fantasmas que perturban el alma del personaje.

Los personajes de Bergman arrastran un pesado lastre en sus mentes, en sus corazones. En general son adultos, salvo el caso del niño de El Silencio, (aunque en realidad no es el niño quien tiene el alumbramiento, sino Ester, el personaje que interpreta Ingrid Thulin). La inquietud que sienten los personajes es más o menos latente, pero progresivamente irá revelándose ante el espectador produciendo un efecto devastador.

La transmisión de esos estados de conflicto interno de sus personajes, originan historias angustiosas y lacerantes, como pocos directores de cine han podido comunicar a su público, y éste es el mayor logro del director sueco.