Continuamo con el ciclo "La Mujer en el Cine".
Lugar: Centro Cultural y Ecológico Tzolk'in en el Centro de Negocios Emprendedor, Salón Tucán (junto al local de Artículos Militares México).
Domicilio: Av. López Portillo esq. Av. Kabah, Sm. 59, Mz. 8.
Fecha: Viernes 19 de Marzo a las 20:30 hrs (8:30 pm).
Domicilio: Av. López Portillo esq. Av. Kabah, Sm. 59, Mz. 8.
Fecha: Viernes 19 de Marzo a las 20:30 hrs (8:30 pm).
Cuota de Recuperación: $10.00
Título: En el Nombre de Dios (The Magdalene Sisters, 2002)
Dirección : Peter Mullan
Guión: Peter Mullan
Reparto: Geraldine McEwan (Hermana Bridget), Anne-Marie Duff (Margaret), Nora-Jane Noone (Bernadette), Dorothy Duffy (Rose / Patricia) y Eileen Walsh (Crispina)

Peter Mullan ha mencionado que hizo el filme por que las víctimas de los Asilos Magdalene no han recibido respuesta oficial en forma de reconomimiento, compensación o disculpa aún cuando muchas de ellas han permanecido como devotas católicas a lo largo de su vida. Una antigua reclusa Magdalene de nombre Mary-Jo Mc Donagh le informó a Mullan que la realidad de los Asilos Magdalene había sido mucho peor de lo mostrado en la película. En mayo de 2009, el gobierno irlandés creó una Comisión Investigadora de Abuso Infantil (Comission to Inquire into Child Abuse que publicó un reporte (llamado el "Reporte Ryan") de 2000 páginas detallando miles de casos de horripilante abuso en muchas escuelas, pero el ámbito de la investigación excluyó a los Asilos Magdalene.

Cada mujer sufre de inexplicable crueldad y violencia de parte de la Madre Superior, la Hermana Bridget, quien oculta su odio tras una apariencia y modales gentiles. La Hermana Bridget es sádica y hasta inhumana, llegando al castigo físico inmisericorde además de sus cínicas burlas. No se determina si su comportamiento tiránico es inherente a su personalidad, si nace de su creencia de que sus actos son necesarios ante los ojos de Dios o si incluso en una misógina.
La película también critica la hipocresía y la corrupción entre los encargados de las lavanderías, pero también analiza en la naturaleza de la relación entre la iglesia y el estado en la Irlanda pos-colonial. La Hermana Bridget venera el dinero que recibe y es obvio que muy poco del mismo llega a su destino apropiado. Aquellas que deciden comportarse como María Magdalena, quien supuestamente renunció a los placeres de la carne, incluso comida y bebida, desayunan abundantes raciones de pan tostado con mantequilla y tocino, mientras que las trabajadoras apenas subsisten con avena.

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